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15 de junio de 2011

Educación: El gran retroceso del año '81

por Jaime Retamal (El Mostrador)

A lo menos dos reflexiones aparecen a primera vista después de las últimas movilizaciones estudiantiles –primero universitarias y ahora secundarias- que han llevado, en un hecho casi inédito, a varios rectores a las calles para marchar. Ambas reflexiones están muy entrelazadas, finalmente.
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En primer lugar, la distancia que hay en nuestro país entre lo que podemos llamar (ya desde los análisis que hiciera Raymond Aron sobre Tocqueville y Marx) la “condición social de la democracia” y los “gobiernos o regímenes democráticos”.

En el caso de las demandas universitarias se aprecia con especial relevancia esta distancia.

Queda en evidencia –y esta es la segunda reflexión- que el año 81 significó un quiebre en esa relación que se comprendía, entendía, justificaba y explicaba muy bien hasta el año 89, pero que después no ha hecho sino que horadar aún más el abismo –ya no sólo distancia- que hay entre “la condición social de la democracia” y los “gobiernos democráticos”, legítimamente elegidos en las urnas.

Los gobiernos democráticos no están respondiendo a las demandas culturales, económicas y educativas de una sociedad democratizada, como la chilena del siglo XXI, representada en los estudiantes. El imaginario actual de nuestra sociedad ya no está en el clivaje “Allende/Pinochet” o “Dictadura/ Democracia”. Definitivamente los imaginarios socio-político-culturales de hoy están anclados en uno de corte radicalmente democrático. La nuestra es una sociedad post-dictadura (de la represión y el miedo) y post-Concertación (de la medida de lo posible). Con la dictadura el “negocio” fue para algunos y con la Concertación el “negocio” fue para esos mismos y para otros nuevos.

4 de mayo de 2011

Arancibia Clavel: La historia que no se cuenta de un Asesino

por Mónica González (CIPER Chile)

Treinta y cuatro puñaladas recibió Enrique Arancibia Clavel el 29 de abril pasado. La noticia impactó en Argentina, donde pasó 11 años en prisión por el crimen del general Prats y su esposa. En Chile, su huella en las operaciones represivas más brutales de la dictadura marcó a miles de sobrevivientes y familiares de desaparecidos. Una historia oculta por el mismo manto de impunidad que cubrió al crimen de Prats por más de 30 años y que quedó plasmada en el increíble archivo que guardó el jefe de la red DINA en Buenos Aires, descubierto en 1986. Esta es su historia.

El peluquero y bailarín argentino Humberto Zambelli subió al auto Renault 12 y enfiló raudo hacia el aeropuerto de Ezeiza. Ese 4 de noviembre de 1978 iba al encuentro de su pareja, Enrique Arancibia Clavel, cuya tarjeta de visita indicaba que era agente del Banco del Estado en Buenos Aires. Una pantalla muy bien pagada para el jefe de la red clandestina de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) en Argentina, quien regresaba conmocionado desde Santiago. El bailarín del ballet de Susana Jiménez no sospechaba que todos sus pasos eran observados y fotografiados.

Zambelli estaba nervioso. La despedida había estado marcada por la tensión. Más tarde diría que “un complicado estado emocional” afectaba a su amigo íntimo. Razones tenía, Arancibia. Un terremoto se vivía en ese momento en los servicios secretos del régimen luego que el general Manuel Contreras fuera enviado a retiro y después detenido en el Hospital Militar al abrirse un proceso presionado por Estados Unidos por su responsabilidad en el asesinato del ex canciller Orlando Letelier, en Washington (1976). La transformación de la DINA en CNI y la llegada del general Odlanier Mena como jefe, daban cuenta de su incierto futuro laboral.

De allí que Zambelli hiciera preparativos especiales para la recepción. El encuentro, dirían los hombres que observaban sus movimientos, fue muy efusivo. Arancibia regresaba además, de un Chile cargado de signos de guerra. En Buenos Aires y otras grandes ciudades argentinas se realizaban en esos días simulacros bélicos y oscurecimientos para prevenir ataques aéreos. Ambos países se preparaban para un enfrentamiento que parecía inevitable. Tan sólo dos días antes, el 2 de noviembre, las conversaciones que se desarrollaban en la Comisión Mixta chileno-argentina se dieron por clausuradas. La guerra era inminente.

12 de enero de 2011

El “Puntarenazo” que remeció a Magallanes durante la dictadura de Pinochet



El domingo 26 de febrero de 1984 quedó la cagá en Punta Arenas, como nunca había ocurrido en una visita a regiones de Pinochet en dictadura. La ciudad, al igual que ahora y por otros motivos, se movilizó y se produjo una batalla campal entre opositores y adherentes al régimen.

Ese día Pinochet encabezaba un acto militar y civil en la plaza de armas de la estratégica ciudad de Punta Arenas, cuando los manifestantes opositores a la conducción militar del país se manifestaron con gritos y pancartas. Nunca una ciudad chilena se había levantado ante la visita del dictador. “Y va a caer” y “asesino, asesino”, se escuchaban entre la multitud, que se enfrentaba a los adherentes al régimen que salieron a defender el acto.

En la ceremonia cívico-militar, Pinochet se hizo el loco y continuó saludando al mismo tiempo que marchaba a paso firme como si todo fuese una taza de leche. A sus espaldas, se enfrentaban en una batalla campal los manifestantes contra una gran cantidad de soldados conscriptos que fueron apoyados por los oficialistas de derecha y aleonados por las autoridades locales para defender la visita del generalísimo.

11 de enero de 2011

No es sólo el binominal lo que debemos cambiar

por  

Nuestro actual sistema electoral se compone de tres tipos de votaciones populares: elección de Presidente de la República, elección de senadores y diputados; y la elección de alcaldes y concejales. Tanto la primera como la tercera no presentan objeciones públicas notorias, pero sí el sistema binominal.

El sistema binominal, con lista cerrada y voto único, fue introducido en Chile bajo el régimen de Pinochet. Dado que la derecha política dudaba de su capacidad de imponerse en elecciones generales, se intentó beneficiar a esta segunda fuerza política de ese momento.

Dichas características pavimentaron el camino hacia un pluralismo bipolar compuesto por la mayoría oficialista y la oposición. Una de sus desventajas es la formación de un cartel de élite que se reparte las candidaturas en las circunscripciones y distritos, que lleva aparejada la poca influencia del elector en la definición de sus representantes. Así, se genera una presión en pro de la votación de candidatos propuestos por acuerdo entre los partidos, los que comúnmente no cambian constantemente. Esto puede llegar a resultar en que el elector, que no puede expresar su voto según preferencias ideológicas, termine enajenándose de las elecciones, característica primordial de la desafección política actual.

En lo referido a las causas del binominal, autores como Peter Siavelis, Timothy Scully, Samuel y Arturo Valenzuela enfatizan en las razones mediante las cuales el régimen de Pinochet formuló el actual sistema electoral chileno: evitar el fraccionamiento de los partidos, sobre y subrepresentar determinadas fuerzas políticas y excluir a la izquierda.

11 de diciembre de 2010

Chile: El paraíso de la impunidad y de la irresponsabilidad política

Por Rafael Luis Gumucio Rivas
 
En nuestro país, se podría escribir la antítesis del texto de Max Weber sobre La responsabilidad política: ante cualquier catástrofe ninguna autoridad política se hace cargo de la situación, por ejemplo, nadie ha respondido por la inseguridad en las faenas mineras, que se dan a diario en los lugares de trabajo; de la pésima calidad en las construcciones de viviendas sociales, derrumbadas por el terremoto, el Serviu no asume ninguna responsabilidad. Ahora, con el incendio en la cárcel de San Miguel, nadie quiere responder de sus dichos y hechos que han colaborado a crear el clima de segregación, que es la causa profunda de las 81 muertes.
Hay personas que tuvieron el valor de luchar contra la histeria fascista, caracterizada por dichos desafortunados y criminales, como aquel de que “todos los delincuentes se pudran en la cárcel”, como si no fueran tan seres humanos como los autores de estas torpes frases. Esa mentalidad no está muy lejana de aquellas que niegan la existencia de los campos de concentración nazis o, en el pasado chileno sostenían que los detenidos y desaparecidos estaban veraneando en Argentina o en otro país. Son los mismos que decían que la tortura era, apenas, “un rasguño -propinado- a quienes se lo merecían”. Recuerde Ud. que el entonces ministro del Interior, José Miguel Insulza dijo algo parecido respecto a la tortura y muerte de su amigo Ruiz-Tagle.
La gente se olvida, muy fácilmente, de lo que se dijo hace apenas un año: Joaquín Lavín planteaba trancar la puerta giratoria, lo que significaba terminar con los beneficios carcelarios y, a la menor reincidencia, enviarlos al infierno penitenciario. Alberto Espina ha sido siempre el profeta y defensor de la
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