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1 de marzo de 2011

Noam Chomsky: sobre Socialismo, Latinoamerica y Medio Oriente

Por Boris Muñoz

Noam Chomsky es un hombre tocado por una curiosidad inagotable. Debería añadirse que es un intelectual comprometido. Esto parece obvio pero no lo es. A diferencia de muchos otros intelectuales, no solo es capaz de denunciar injusticias, absurdos y atrocidades perpetradas en nombre del interés nacional de Estados Unidos o los principios del mundo libre, como la democracia y el mercado, sino también de trabar largos diálogos con quienes difieren de algunas de sus posturas políticas, sin que esto menoscabe el tejido de la conversación, sino todo lo contrario. Más que sus ideas radicales, que de cuando en cuando revuelven la bilis de la opinión pública conservadora, lo que llama la atención de Chomsky es su capacidad casi sobrehumana de perseguir el entendimiento racional de casi cualquier problema embebiéndose en galaxias y universos de información en los que cualquier otro se ahogaría sin el menor chance de supervivencia. Por ejemplo, cuando se discute con él sobre un tema dado –sea América Latina, Irán, China o Estados Unidos– remite a su interlocutor a periódicos del día en México, Londres, Teherán, Islamabad, y a las más recientes revistas académicas superespecializadas, comentarios políticos o encuestas de opinión locales. Asimismo se muestra ávido de recibir cualquier artículo o libro que a vuelta de correo criticará con una inteligencia sensible, sin pasar por alto sus virtudes, flaquezas o contradicciones. Su conversación siempre zigzaguea y se abre en muchos meandros de erudición simultánea, pero cuando parece que ya se ha ido muy lejos, regresa al punto de origen atando todos los cabos sueltos y capturando, con admirable claridad, el espíritu de una verdad oculta o difícilmente comprendida. Cuando esto sucede, hay que pedirle que, por favor, sea breve. Él responde con cierta picardía que cuando sus nietos le preguntan cualquier cosa ponen una cláusula: “Por favor, danos solo a una conferencia de cinco minutos”. Pero, hay que anotarlo, pocas veces lo logra.

A los 82 cumplidos, su compromiso político no declina. E incluso se podría decir que mientras otros intelectuales se conforman con soplar las trompetas del Apocalipsis, él busca los signos dispersos y escasos de esperanza para conferirles cierta coherencia y alertar sobre los peligros que los acechan. Por eso, su más reciente libro, Hopes and Prospects (publicado por Haymarket Books) lo dedica a América Latina y afirma que el futuro podría reiventarse en esta región del planeta.

Esta entrevista tuvo lugar en tres momentos distintos del otoño de 2010 y el invierno de 2011. Por motivos de longitud, esta versión se concentra en el socialismo hoy, el cambio de América Latina y las relaciones con Estados Unidos. Al final se anexan dos apostillas noticiosas con las opiniones en caliente sobre las revueltas del Medio Oriente, en partícular Egipto y Libia. El problema ambiental de algún modo atraviesa toda la conversación. Pero también, inevitablemente, Chomsky pasa revista a muchos otros temas en torno a los cuales su inquieta atención nunca descansa.

El socialismo de ayer y de siempre

El término socialismo se ha convertido en un comodín confuso que cualquiera puede usar a su antojo. Usted incluso ha dicho que todos los países que se han llamado socialistas han sido en realidad antisocialistas. Si es así, ¿qué significa socialismo hoy?

Cuando la gente habla de socialismo sobre todo habla del control estatal de la producción y los recursos naturales. A eso se le puede llamar como sea, pero no es lo que el

14 de diciembre de 2010

Noam Chomsky: “El secretismo de los gobiernos es la defensa de esos gobiernos contra su propia población”

Por Andrés Hax

Las últimas revelaciones del sitio WikiLeaks han puesto a la comunidad internacional, a la diplomacia, al gobierno de los Estados Unidos y al periodismo mismo en un estado de debate, alerta y consternación. Aun es imposible predecir cuáles serán los efectos de las acciones actuales (pasadas y futuras) de la enigmática organización, liderada por el enigmático ¿periodista? ¿provocador? ¿activista? ¿hacker? australiano Julian Assange. A un lado del espectro de opinión se ubican los esperanzados que marcan estas acciones como un paso hacia la transparencia en las maniobras y acciones de los gobiernos del planeta. En el otro extremo se ubican los que acusan a Assange de ser casi un cómplice del terrorismo internacional; alguien que, lejos de estar cumpliendo un ideal periodístico, esta poniendo en riesgo las vidas de personas.
Entre ambas visiones se abre un debate gigantesco para el que Ñ Digital convoca a intelectuales y pensadores de distintos rubros. Este es el turno de Noam Chomsky, el lingüista más importante del siglo XX y uno de los críticos más prolíficos y feroces del gobierno de su propio país, los Estados Unidos. Desde su despacho en el Massachusetts Institute of Technology, en Cambridge, Massachusetts, contundente Chomsky ofreció algunas de sus impresiones iniciales sobre este tema que ocupa las tapas de todos los diarios del mundo en estos días.

¿Considera que lo que esta haciendo WikiLeaks es una forma legítima y ética del periodismo? ¿Y cuáles serán las consecuencias de estas revelaciones al corto y largo plazo?
Vale la pena recordar que el secretismo de los gobiernos se trata, sustancialmente, de la defensa del gobierno contra su propia población. Y en una sociedad democrática la población tendría que saber qué está haciendo su gobierno para poder monitorearlo y —de hecho— determinar qué hace el gobierno. Ahora, hay excepciones con las cuales todos están de acuerdo, pero en general el caso es así. Yo no he leído todos los cables, por supuesto, pero de lo que he visto me parece que ilustra la significancia de este punto: hay cosas en los cables que los gobiernos no quisieran que su propia población supiera.

2 de diciembre de 2010

Chomsky: filtraciones de Wikileaks muestran odio de gobernantes a la democracia

David Brooks, Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 1º de diciembre de 2010, p. 3

FotoNueva York, 30 de noviembre. El gobierno de Estados Unidos amenaza fiscalizar judicialmente a Wikileaks mientras intenta superar la crisis diplomática provocada por la divulgación de más de 250 mil cables de sus 274 embajadas y consulados, y se intensifica el debate sobre las implicaciones de la filtración. Noam Chomsky consideró que esto revela el profundo odio de los gobernantes a la democracia.
Mientras la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se reunió con contrapartes en Asia central –muchos de ellos mencionados en los cables– para intentar aminorar el golpe y rescatar su prestigio, el procurador general, Eric Holder, y el Pentágono reiteraron que se impulsan investigaciones criminalesWikileaks. acerca de las filtraciones de
Algunas versiones periodísticas señalaron que las autoridades consideran aplicar la Ley de Espionaje contra Julian Assange, el fundador y director de Wikileaks. El vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, declaró que, obviamente, hay una investigación criminal sobre el robo y difusión de información sensible y clasificada. Explicó que se evalúa toda una gama de opciones para castigar a los responsables.

Minimizan la filtración

Otros funcionarios del gobierno de Barack Obama continuaron minimizando el asunto. El secretario de Defensa, Robert Gates, declaró hoy a reporteros en el Pentágono que l

1 de diciembre de 2010

Rabia mal dirigida

Por Noam Chomsky (*) 


Aquel radical incorregible de siglo XVIII, Adam Smith, refiriéndose a Inglaterra, diría que los principales arquitectos del poder eran los dueños de la sociedad (por esos días los mercaderes e industriales), y estos se aseguraban de que las políticas del gobierno se atuvieran religiosamente a sus intereses, por penoso” que fuera el impacto sobre la población inglesa o peor, sobre las víctimas de la “salvaje injusticia de los europeos” en otros países.

Nunca antes había sido testigo del grado de irritación, suspicacia y desencanto como al que nos enfrentamos en los EE. UU por las elecciones de mitad de mandato. Desde que los demócratas llegaran al poder, han tenido que vérselas con nuestro monumental mosqueo por la situación socioeconómica y política en la que estamos.

En una encuesta de la empresa Rasmussen Records del pasado mes, más de la mitad de la ciudadanía americana
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