por El Dinamo
Ex ministros de Pinochet y de la Concertación, reconocidos directores de empresas y, hasta parlamentarios, están en las directivas de los planteles que florecieron al final de la dictadura.
Corrían los últimos meses del régimen militar, y uno de los ministerios más solicitados era el de Educación. ¿La razón? La dictadura se desmoronaba y muchos querían obtener rápido las autorizaciones necesarias para abrir una universidad. El plebiscito ya se había perdido y las ansias privatizadoras cobraban su último impulso. “Se decía que (la apertura de universidades) tenía menos trabas que instalar una botillería”, constataba en su libro, “La Privatización de las Universidades”, la periodista María Olivia Monckeberg, hace sólo un lustro.
Entre octubre de 1988 y noviembre de 1989, es decir en sólo un año, 15 de las 35 universidades privadas que actualmente funcionan, enviaron sus estatutos fundacionales para su aprobación. Y otras 6, lo hicieron entre fines de 1989 y marzo de 1990, cuando la Concertación asumió el poder. En tanto, 3 vieron la luz en los años de gobierno de la centroizquierda.
La gran mayoría nació al alero de influyentes grupos económicos, religiosos o políticos... y en el transcurso de más de dos décadas, poco ha cambiado el mapa de los controladores de las principales universidades del país. Incluso, personajes gravitantes en áreas como los negocios o la política, se vuelven caras conocidas en las juntas directivas de algunas universidades.
En momentos en que se discute la naturaleza y estructura de la educación superior en Chile, aquí entregamos los detalles de las instituciones privadas con más de 5.000 alumnos de pregrado -cifra que se considera el umbral de viabilidad- y de sus juntas directivas, con sus miembros más reconocidos.

