Mostrando entradas con la etiqueta Mujer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mujer. Mostrar todas las entradas

6 de septiembre de 2011

La brecha de sueldos entre hombres y mujeres crece y alcanza el 17%

por Eduardo Olivares C. (El Mercurio)

Según los expertos, la mayor participación laboral femenina de los años recientes se produjo en el segmento de menores salarios del sector formal. En promedio, ellas ganan un poco más de $447 mil.

Pese a las campañas para la igualdad salarial entre hombres y mujeres, la cruda realidad muestra que ellas no sólo ganan, en promedio, menos que ellos, sino que la distancia se alargó. En 2002, el promedio de ingresos imponibles femenino era 10,3% menor que el masculino, y en junio de 2011 la diferencia fue 16,9%.

Al recoger las cifras de junio de cada año, se observa una paulatina pero sostenida alza de esa brecha.

Los datos provienen de las estadísticas de la Superintendencia de Pensiones, que recopila la información de las AFP sobre el universo completo de personas que cotizan en el sistema, ya sea en forma obligatoria o voluntaria, desde octubre de 2002.

¿Cuánto ganan?

En octubre de 2002, el promedio de remuneraciones brutas en Chile entre los cotizantes de AFP era de $431 mil (en pesos de hoy, al utilizar la UF para actualizar las cifras). En junio de este año llegó a $493 mil.
Para los hombres, el monto en 2002 era el equivalente a $454 mil de hoy, y subió 15% real al llegar a casi $523 mil este año. El ingreso imponible femenino tuvo un incremento real algo superior a la mitad del de los hombres: 8,6%. Así, las remuneraciones de las mujeres aumentaron desde $411 mil en 2002 (comparable a pesos de junio de 2011), a $447 mil ahora.

8 de marzo de 2011

La feminización de la pobreza en Chile: Un 40% de las mujeres pobres no tiene trabajo

Quizás la “feminización de la pobreza” -o predominio creciente de las mujeres entre la población más vulnerable- sea una expresión no conocida por todos, pero en las últimas décadas se ha ocupado para connotar el creciente empobrecimiento material de las mujeres, el empeoramiento de sus condiciones de vida y la vulneración de sus derechos fundamentales.

En este mismo contexto lo entendieron los países asistentes a la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, donde la erradicación de la pobreza -que pesa sobre la mujer- fue identificada como uno de los 12 puntos de acción que requieren atención especial y medidas por parte de la comunidad internacional, los gobiernos y la sociedad civil.

En esta reunión los gobiernos reconocieron además que algunos aspectos de la pobreza están vinculados al género, lo que ha servido para que los Estados reorienten sus políticas de erradicación de la pobreza, específicamente hacia las necesidades de la mujer y especialmente hacia las zonas rurales.

También en el último tiempo a la pobreza se le ha dado una definición más amplia, en la que no sólo se toman en cuenta las necesidades básicas mínimas, sino que se incluye la denegación de oportunidades y opciones.

Si bien esta realidad pareciera corresponder a los países subdesarrollados, no parece estar alejada de nuestro país, ya que en Chile la brecha que separa a los hombres de las mujeres atrapados en el ciclo de la pobreza ha seguido ampliándose en el último decenio.

De acuerdo a la Encuesta CASEN (Caracterización Socioeconómica Nacional) del año 2009, en Chile se registró un aumento del 14 al 16% de las mujeres pobres. Esto significa que actualmente casi un millón 400 mil mujeres se encuentran en esta situación y, de ellas, casi el 40% no tiene trabajo.

Los antecedentes de la encuesta confirman la cruda relación que existe entre empleo y pobreza. Para las mujeres la tasa de desocupación es mayor que la de los hombres, que no alcanza el 50%.

De acuerdo a este estudio serían tres los factores que están feminizando la pobreza en Chile: el debilitamiento

17 de diciembre de 2010

El discurso sobre los derechos de las mujeres y su indicador: el aborto

por Maria Isabel Matamala Vivaldi
 
El 9 de diciembre, el Instituto Nacional de Derechos Humanos entregó al Presidente Piñera su primer informe. La intervención de la Directora del Instituto, abogada Lorena Fríes, y la de Víctor Abramovich, Director del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur, se refirieron a la necesidad de abordar desde el enfoque de derechos las desigualdades en cuyo marco viven actualmente su vida importantes grupos de la población, entre otros, el de las mujeres. Se señaló: "... hoy observamos que las demandas sociales por derechos humanos son más complejas y exigentes. Ya no se pide de los Estados solo el respeto de los derechos. Se demanda también que actúen de manera efectiva para protegerlos y garantizarlos. Sobre todo cuando la afectación de los derechos obedece a factores estructurales, por ejemplo patrones de desigualdad de género, sociales o raciales. Están en juego conflictos colectivos, la situación de grupos o sectores sociales desaventajados"[1]. Es sabido que las desigualdades de género expresan discriminación entre mujeres y hombres en materia de ejercicio y goce de derechos humanos. Esta sola constatación significa que ni la protección ni la garantía de los derechos de las mujeres están siendo cubiertas por los Estados.
En la ocasión el Presidente Piñera afirmó enfáticamente en su discurso: "Debemos mantener y acelerar lo mucho que se ha avanzado en esta materia en los gobiernos anteriores, pero también acelerar el tranco para lograr una mayor igualdad en materia de derechos, de libertades, de oportunidades y también de responsabilidades entre hombres y mujeres en nuestro país, donde a pesar de lo mucho avanzado, todavía tenemos un largo camino que recorrer". ¿Es que sus palabras permiten entender que se hace cargo de injusticias que su coalición se ha empeñado en mantener, priorizando convicciones ideológicas y religiosas en desmedro de los derechos y libertades de las mujeres y del Estado laico? ¿Significa que, entre otras acciones, favorecerá la construcción de mayorías políticas para hacer coherente el discurso sobre igualdad de derechos entre mujeres y hombres, a través de legalizar el aborto? ¿Destrabará esta discriminadora herencia de la dictadura militar? ¿Habrá conexión entre discurso y voluntad política?
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...